La henna es un producto natural que lo que hace en el cabello es fortalecerlo, darle fuerta, nutrir a las raíces, aporta mucho brillo y un color natural, no es un tinte permanente por lo que con los lavados irá desapareciendo su capa cubriente.

Se comercializa en recipientes aptos para el uso no profesional, es decir en tamaños caseros, se puede presentar a modo de champú.
Antes de empezar a hacer el cambio de color del cabello, será bueno que utilicemos ropa a la que no tengamos mucha estima además de cubrir las zonas de las orejas, patillas, frente y cuello (todas la piel que esté cercana al cabello), de crema hidratante y grasa, del tipo a la de Nivea de la lata azul, para que esa piel no se tiña del color de la henna y luego cueste mucho retirar el tinte. En el caso de que cuando se lave la cabeza, quede henna en la piel se puede utilizar una crema desmaquillante con un algodón seco y con movimientos circulares sin apretar mucho, se retirará todo el tinte.
Con este tipo de tintes que desaparecen con los lavados, habrá que evitar irse a la cama con el cabello húmedo y tampoco favorecerá mucho la visita a piscinas en la que el mantenimiento del agua lo hagan con cloro.
Por: Pilar Lopez
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