El sol es un elemento imprescindible para la vida, ya que además de tener la capacidad proporcionar alegría y hacernos sentir a gusto, nos motiva a realizar paseos, salir con amigos a comer, ir a la playa y a tener vacaciones divertidas. Sin embargo, resulta paradójico que el mismo sol que disfrutamos sea también el principal causante de muertes por cáncer de piel, y el responsable de considerables alteraciones cutáneas.



